Dios no es un antídoto

DIOS NO ES UN ANTÍDOTO

Dios no es un antídoto para no tener problemas o para hacer que los que tengas desaparezcan por arte de magia. Todos acudimos a Dios con nuestra cruz a cuestas, tal como dijo Jesús. ¡La mía, a veces me induciría al desánimo si no tuviera fe! La diferencia respecto a alguien que excluye a Dios es que, al que cree, por la fe, está abierto al don de Dios. Cree firmemente que Dios puede intervenir de alguna manera para ayudarle. El resultado suele ser proporcional a la fe.

 

Todo depende de cómo y cuánto creamos. Tras hacer determinados milagros para las personas que se lo solicitaban, Jesús les decía “tu fe te ha salvado” o “sea según tu fe” Por lo tanto, todo depende de lo que creas y de cómo lo creas. Si crees que Dios va a ayudarte, te ayudará. Si crees lo contrario, sucederá lo contrario. Esto es así porque Dios respeta de una forma radical nuestro libre albedrío: tú decides en todo momento.

 

Dios no es un antídoto

DIOS TE INTERPELA

Dios te interpela con cada situación de tu vida. Esta interpelación está enfocada en que profundices en quién eres respecto de Dios: su hijo. La filiación divina es el gran don que te ha sido otorgado por el simple hecho de haber nacido; sin mérito alguno por tu parte. Filiación divina quiere decir que somos algo así como “hijos adoptivos” de Dios por Jesucristo, nuestro hermano en Dios e hijo unigénito del Padre y Dios como el Padre.

 

Yo no entiendo demasiado de teología, sólo sé que cada vez que invoco el favor de Dios, me es concedido de una forma u otra. Si atravieso una situación de oscuridad, siempre sé que recibiré un poco de luz para saber hacia donde debo de encaminarme o para saber qué hacer o no hacer. A los escépticos sólo cabe invitarles a que vivan en propia piel esta experiencia. Este es el mejor argumento de refutación de su escepticismo.

 

Dios no es un antídoto

CRASO ERROR

Hay personas que, ingenuamente, creen que creer es estar en una especie de burbuja de cristal donde no les afecta ningún mal. ¡Craso error! La teoría de la burbuja de cristal es contraria al concepto de libre albedrío y pretende mostrar un dios que juega a los titiriteros con las personas, condicionándolas de lleno. Esto es una falsedad. Estamos sujetos a cualquier forma de mal como todo el mundo. La diferencia es que nuestra experiencia, a partir de la fe, puede ser radicalmente diferente.

 

La experiencia del que cree y tiene fe es una experiencia abierta a cualquier forma de manifestación del Altísimo. Esta manifestación, como no, puede ser quedar completamente libre del mal que te aqueja; encontrarle un nuevo sentido o vislumbrar otras vías de liberación personal de este mal. Lo que es absolutamente indiscutible es que siempre hay una respuesta a nuestra plegaria. Por esta razón, tal vez deberíamos empezar a orar diciendo “Gracias”.

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