COMUNICACIÓN EFICAZ VS COMUNICACIÓN DAÑINA

La comunicación eficaz es importante para eliminar o disminuir las relaciones distorsionantes. Un goteo persistente puede originar una gran inundación en un momento dado después de transcurrido el tiempo suficiente. Casi a diario recibimos un goteo constante de inputs negativos de otras personas, en forma de comentarios irónicos, despectivos, que expresan suficiencia, etc. Toda esta “basura mental” la vamos almacenando en nuestro subconsciente y no somos conscientes de que puede, con el tiempo, llegar a minar nuestro ánimo o nuestra autoestima. Entonces será difícil dar exactamente con la causa concreta.

Tal vez, la forma más racional de proceder en una comunicación eficaz, sea la de no dejar pasar por alto ninguno de estos inputs negativos, procedan de quién procedan. Pedir educadamente un explicación razonable por unas palabras negativas te empodera. De nada sirve desplegar un paraguas mental que pretenda que estas cosas negativas te alcancen porqué, te alcanzan; de un modo u otro siempre te alcanzan. Nadie debe de ser tan santo que pase por alto todo comentario despectivo o negativo. No hemos de consentir a nadie una conducta desagradable. Si la consentimos en lo pequeño; no tardaremos en consentirla en lo grande.

ESTRATEGIA PARA UNA CONVERSACIÓN EFICAZ

La estrategia para desactivar estos comentarios negativos es responder con una frase corta y contundente, pero no hiriente. Es necesario dejar claro a la otra persona que nos ha herido su comentario, por inadecuado o insensible hacia nosotros. Yo acostumbro a decir: “¿Podrías decirme lo mismo utilizando términos más positivos y menos hirientes?”. O bien: “Creo que querías decirme … en vez de …” Sea como sea, voy a darte unos simples consejos para una comunicación eficaz que desactive a las personas que acostumbran a herir hablando.

4 PASOS CLAVE

Según lo expuesto hasta el momento, podríamos concluir que cuando alguien nos hiere de palabra es porque, en cierto modo, se lo consentimos. He aquí como desarmar a este tipo de personas mediante una conversación eficaz:
1. Infórmales de cómo están hablando de forma irrespetuosa: “¿Te das cuenta de cómo me estás hablando?” Se trata de hacerles conscientes de cómo se están comportando.
2. Pedir que cambien su forma de comunicarse contigo: “¿Puedes dejar de hablar de esta forma? Gracias?” También suelo decir: “¿Puedes decirme lo mismo pero en tono constructivo?”
3. Exigir que cambien su modo de comunicarse contigo y te respeten: “¡Te insto a que cambies el tono de tu conversación!” Evidentemente, hemos de exigir una vez has agotado los dos pasos anteriores, nunca antes o en primera instancia.
4. Poner punto final a la conversación: “¿Sabes qué? Vamos a posponer esta conversación hasta que seas capaz de hablarme sin faltarme al respeto”

LA IMPORTANCIA DE USAR UN TONO REPOSADO

Estos pasos no tendrían ningún efecto si tú no te expresas con un tono reposado y neutro, sin irritarte ni alzar la voz por más razón que tengas. Piensa que con sólo hablarle a la persona con un tono sosegado ya la estás, en cierto modo, desconcertando y desactivando. Es un poco la estrategia de “poner la otra mejilla”. La persona que te falta al respeto tenderá a alzar la voz y, ni que sea a nivel subconsciente, espera que tu hagas lo mismo. No es fácil mantener un tono de voz sereno ante determinados comentarios ofensivos, pero es lo más efectivo.

COMUNICACIÓN EN AMBIENTES LABORALES

Es evidente que en los ambientes laborales las cosas pueden ser más complicadas. Puede que cualquier momento no sea el más oportuno para hace ver a un compañero o a un jefe, su forma de comunicarse. En estos casos prima el tacto a la hora de escoger cuándo y cómo sacar a colación los cuatro pasos anteriores. Siempre desde la cordialidad y aprovechando, si cabe, los momentos más distendidos. Una reunión con varias personas puede no ser el mejor escenario para desarmar a un jefe que te grita constantemente o que es desconsiderado contigo.

DAR SIEMPRE UNA SALIDA ELEGANTE A TU INTERLOCUTOR

Como parte importante de tener tacto está el hecho de dar una salida positiva a las personas a quienes interpelas. Si informas, tal como te indiqué, das pié a que la persona encuentre una forma elegante de salir de la situación habiendo satisfecho tu deseo. Si en vez de informar, acusas, haces que la otra persona se defienda y lo haga de la mejor manera que pueda: atacando. De esta forma generamos un bucle. Has de actuar con voluntad de zanjar la situación a tu favor. Tampoco debes de entrar en polémicas, aunque sean cordiales, porque de este modo, eternizas el problema.

Todo lo dicho no tiene ningún tipo de valor si tú no eres una persona que se autoexige en su relación con los demás. Sería absurdo pedir que no te griten si tú hablas gritando a las personas de tu alrededor. Por lo tanto, como todo gran cambio en la vida, debe de empezar por ti. Si adquieres el hábito de hablar de manera pausada y respetuosa, cada vez más personas te hablarán de forma parecida. No te importe que, al principio, los demás te tomen por una persona muy puntillosa o escrupulosa; incluso maniática. Más vale esto que acumular rabia y frustración por mucho tiempo y sufrir sus malas influencias en tu conducta.

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